
El pasado 1 de octubre de 2026, en el salón Juan Bosch de la Biblioteca Nacional, Manuel Jiménez puso en circulación su libro Lo que no se dijo: la gestión municipal que no pudieron enterrar. No fue un acto cualquiera. Estuvieron presentes el presidente de la República, Luis Abinader; el expresidente Hipólito Mejía; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; el senador Antonio Taveras y un grupo de personalidades políticas, diplomáticas y comunitarias.
Un evento de esa envergadura, protagonizado por un exalcalde del municipio más poblado del país y respaldado por las más altas autoridades del Estado, debería haber ocupado espacios destacados en la llamada “gran prensa”. No fue así.
Salvo raras excepciones, el acto fue nuevamente ocultado.
Los que sí informaron (las excepciones)
Entre los pocos que rompieron el silencio destacan: RC Noticias, El Pregonero RD, Alofoke, Prensa y Gente, CiudadOriental.com, GalaOriental.com, Teleradio America (al menos en la fase de anuncio)
Estos medios, en su mayoría digitales y de alcance más local o especializado, publicaron notas sobre la puesta en circulación, la presencia del presidente Abinader y el contenido del libro, donde Jiménez documenta cómo elevó las recaudaciones municipales de 10 a 40 millones mensuales, saneó finanzas, rescató espacios públicos y administró sin dejar deudas.
Los que callaron (el muro)
De los grandes diarios y portales nacionales no hubo rastro significativo: Listín Diario, Diario Libre, Hoy Digital, El Caribe, El Nacional, Acento, El Día
Tampoco en los portales de las emisoras y programas de mayor rating:Z101 Digital y El Gobierno de la Mañana, ZOL, Panorama y programas afines
La ausencia es especialmente llamativa porque no se trata de un acto menor ni de un personaje desconocido. Se trata de un exalcalde del PRM cuya gestión 2020-2024 fue sistemáticamente invisibilizada o atacada mientras estaba en el cargo.
Un patrón que se repite
Durante años, lo positivo de la administración de Manuel Jiménez en Santo Domingo Este —el aumento de recaudaciones, la organización comunitaria, el rescate de plazas y parques, la ausencia de deuda al finalizar el período— recibió cobertura mínima o sesgada. En cambio, cualquier crítica, real o fabricada, encontraba amplificación inmediata. Ese mecanismo, que muchos han descrito como un muro mediático y, en sus momentos más agresivos, como un sicariato mediático, buscaba que la ciudadanía no se enterara de lo que ahora el libro pone negro sobre blanco.
El patrón parece mantenerse activo. Incluso con el presidente de la República, el expresidente Hipólito Mejía y la alcaldesa Carolina Mejía sentados en el mismo salón, la “gran prensa” prefirió mirar hacia otro lado.
Quienes siguen de cerca estos temas sostienen que el muro mediático contra Manuel Jiménez no se ha derrumbado. Solo ha cambiado de forma: ahora no necesita gritar; le basta con el silencio selectivo.
El libro Lo que no se dijo existe precisamente para romper ese silencio. La pregunta que queda flotando es si la ciudadanía tendrá la oportunidad de leerlo… o si el mismo aparato que intentó enterrar la gestión intentará ahora enterrar también el testimonio.







